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México alista su ‘Ruta de la Seda’: la jugada geopolítica de López Obrador

El proyecto de infraestructura busca conectar al país con los flujos de producción y comercio mundiales y promover el desarrollo de su economía para combatir la pobreza y la desigualdad social.

El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec es el proyecto de infraestructura con mayor relevancia geopolítica del Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Una obra que busca sacar provecho de la ventaja geoestratégica de México: sus salidas a los océanos Atlántico y Pacífico. Un tren con una longitud de vía de 303 kilómetros que servirá de conexión para el comercio entre los países de Asia-Pacífico y la costa este de EE.UU., a través de los puertos de Coatzacoalcos (Veracruz) y Salina Cruz (Oaxaca).

México alista su propia versión de la ‘Ruta de la Seda’, un ambicioso plan de integración de la región Sur Sureste con dos objetivos clave, por un lado, conectar al país con los flujos de producción y comercio mundiales y, por otro lado, promover el desarrollo de su economía para combatir la pobreza y la desigualdad social.

A diferencia de otros megaproyectos como el Canal de Panamá, que se limitan a servir de tránsito de mercancías, los planes del Gobierno de México para el Istmo de Tehuantepec incluyen la puesta en operación de ‘polos de desarrollo’ en la región, espacios que albergarán decenas de empresas nacionales y extranjeras.

Por su carácter estratégico, sin embargo, el control y supervisión de la vía férrea estará a cargo del Estado. Será la Secretaría de Marina la que administre el ferrocarril en el Istmo. Para evitar “conflictos entre potencias”, el presidente López Obrador rechazó desde un principio la inversión extranjera en las obras de modernización y rehabilitación de las vías.