Nacional

“Regularización de los Autos Chocolate: Amenaza para la Economía, el Medio Ambiente y para los Empleos“.

Golpe al sector automotriz, uno de los más afectados por la pandemia: En el mercado nacional se vendieron 428,312 vehículos ligeros durante enero-mayo 2021. Esto está 19.8% por debajo de los niveles registrados en enero-mayo 2019. La producción total de vehículos ligeros está 19.7% por debajo de los niveles vistos en el mismo periodo previo a la pandemia.  

No podemos esperar que la recuperación del sector automotriz en México dependa exclusivamente del repunte del sector estadounidense que se prevé ocurra hacia finales de 2022.  Tampoco deben perderse de vista las presiones que enfrenta, como es el incremento del precio del acero (que alcanzó su mayor nivel en 7 años), el desabasto de semiconductores (chips) en el mercado global o los procesos laborales para renovar contratos colectivos entre sindicatos y empresas como parte de lo establecido en el T-MEC. 

La competencia desleal que representa la regularización de “autos chocolate” atentaría gravemente contra la recuperación de un sector clave para el país. La AMDA estima que podría implicar una caída del 39% en las ventas del mercado nacional. 

Empleos asociados y que estarían en riesgo: Hoy son casi 2 millones de empleos vinculados a la fabricación de equipo de transporte y a su comercio al mayoreo y menudeo; muchos de ellos se verían en riesgo dada la posible contracción del mercado interno. 

Caída en la recaudación: Habría dos efectos recaudatorios: (1) Los fabricantes dejarían de pagar IVA e ISR ante los recortes en la producción que tendrían que hacer por una menor demanda de autos nacionales; y (2) Habría una contracción en la captación del ISAN, que es un impuesto que los compradores de vehículos nuevos tienen que pagar. En 2020, se recaudaron poco más de 11 mil millones de pesos por este concepto.

Afectaciones al Medio Ambiente: Resulta incongruente que las autoridades promuevan acciones como el programa Sembrando Vida para fomentar la siembra de árboles y, al mismo tiempo, se aliente la introducción de automóviles al país que por sus elevados kilometrajes y antigüedad son altamente contaminantes. 

En algunas zonas metropolitanas, las emisiones generadas por vehículos representan hasta un 60% de la contaminación total por partículas suspendidas gruesas (PM-10) y, lo más grave, es que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren en nuestro país 14,700 personas a causa de enfermedades asociadas a la contaminación.

El gobierno debería de trabajar en una política orientada a incentivar e implementar sistemas de transporte público más eficientes y sostenibles en lugar de regularizar “autos chocolate” cuya antigüedad promedio ronda los 15 años de vida y que no cumplen con las normas vigentes como son la NOM-042-SEMARNAT-2003 y la NOM-044-SEMARNAT-2017.

Riesgos a la seguridad de las personas: Al constituir una actividad ilegal, no se cuenta con estimaciones acertadas que ayuden a dimensionar el universo de este tipo de vehículos. Sin embargo, muchos de ellos al ser vehículos desechados o con antecedentes de siniestro en Estados Unidos no garantizan los estándares mínimos de seguridad vehicular como son frenos de seguridad ABS, bolsas de aire o sistemas de retención infantil. Con ello se pone en riesgo a los usuarios del auto como a las personas en su entorno.

Otro riesgo en materia de seguridad es que se ampliarían los márgenes de operación de grupos de traficantes de autos que impactan negativamente a las entidades fronterizas. Se tiene identificado que muchos de estos autos que circulan con placas vencidas de los Estados Unidos lo hacen portando “acreditaciones” o identificaciones provisionales de alguna de las decenas de organizaciones civiles que prometen legalizarlos. La regularización planteada podría resultar en un mecanismo para legalizar la corrupción.