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En busca de modernización, la Ópera de París contrata a referente en diversidad

La Ópera de París tomó este lunes la decisión sin precedentes de revisar sus criterios de contratación para animar a más artistas no blancos a entrar en la tradicional institución francesa. La dirección anunció el futuro nombramiento de un “referente de la diversidad”, siguiendo el ejemplo de la Ópera Metropolitana de Nueva York.

El anuncio lo hizo la institución, que celebró su 300º aniversario, durante la presentación de un informe sobre la diversidad realizado por el historiador Pap Ndiaye y la Secretaria General de la Oficina del Defensor de los Derechos de París, Constance Rivière.

Los dos ponentes formularon una serie de recomendaciones para la institución, muy tradicional, especialmente una “reelaboración” del concurso de ingreso en la escuela de danza, un semillero de talentos que luego formarán parte del cuerpo de baile. El objetivo es “localizar talentos” en toda Francia, o incluir a personas ajenas a la institución para el jurado durante la contratación de músicos.

Los bailarines serán “enviados a localizar y buscar talentos en todos los territorios franceses”, dijo Alexander Neef, director general de la Ópera, quien afirmó que quiere trabajar estrechamente con los conservatorios y escuelas locales.

Encargado hace cinco meses por la Ópera, el informe recomienda que la Escuela de Danza “se esfuerce por proyectarse fuera de sí misma”, apuntado que su proceso de contratación se basa hoy “sólo en los candidatos que lo buscan espontáneamente”. El texto promueve el principio de audiencias descentralizadas, incluso en los departamentos franceses de ultramar, como Mayotte o Reunión, en el océano Índico.

“El objetivo de la escuela no es reclutar a los estudiantes más pobres para cumplir con los objetivos de diversidad, sino buscar a los estudiantes muy buenos dondequiera que estén”, destaca el texto.

Modelo para niños de diferentes orígenes

Pap Ndiaye recordó la importancia de un “modelo” para los niños de diversos orígenes que se interesen por la danza, la música o el canto. Citó el caso de Misty Copeland, la primera afroamericana en ser elegida “bailarina principal” del American Ballet Theatre en 2015 y que, según dijo, inspiró a muchos niños afroamericanos.

Ndiaye también recomienda una reflexión sobre los “criterios anatómicos de selección” de los futuros alumnos de la Escuela de Danza y superar la “vieja e insistente idea” de que las morfologías y anatomías negras “no serían adecuadas para la danza clásica” porque “tendrían los pies más planos” y “una musculatura más visible”, mientras que el ballet requeriría pies arqueados y una musculatura alargada.

El texto también recomienda abandonar “la idea de que la homogeneidad es una certeza absoluta”. Ndiaye cita a bailarinas que fueron cuestionadas dentro de la Escuela de Danza. “Si no son blancas, ¿cómo van a poder bailar el Lago de los Cisnes?”, denunciaron que les dijeron.

Alexander Neef apuesta, “a partir de la temporada 2021-2022, por una mayor presencia de artistas de diversas procedencias”, “ampliando nuestros procesos de contratación y selección de artistas, así como nuestras políticas de invitaciones y encargos de obras”.

“Referente de la diversidad”

El director artístico también anunció que la Ópera de París nombrará a “un director de proyecto, un referente de diversidad e inclusión” que será “un punto de contacto con los bailarines y los empleados”.

También se creará en los próximos meses un “comité asesor científico formado por artistas de la casa y personalidades externas” para ser “interrogado sobre cuestiones de diversidad”, así como un sistema para denunciar casos de racismo o discriminación.

Neef precisó que se “identificarán” los estereotipos en el repertorio lírico y de ballet, y que se realizará un trabajo de “contextualización” con el público. “Esto no significa que queramos reescribir el libreto, especificó.

En diciembre, el director provocó la ira de la extrema derecha francesa, que, por voz de Marine le Pen, denunció un “antirracismo loco” tras unas declaraciones en Le Monde en los que parecía sugerir que el ballet clásico iba a desaparecer sin duda. La Ópera invocó una “desafortunada yuxtaposición” de párrafos y Neef reiteró el lunes que no pretende “censurar” las obras.

Neef recordó las medidas ya adoptadas por la Ópera: poner fin a la práctica del “blackface”, optar por no blanquear la piel en ciertos ballets y adaptar el peinado, el maquillaje y las medias a las mujeres mestizas y a los artistas negros.

“Estoy convencido de que [este proceso] nos convertirá en una organización más anclada en la sociedad actual”, dijo.

F: RFI