Internacional

Murió el diseñador de moda francés Pierre Cardin

Incansable diseñador futurista desde los años 60, Pierre Cardin construyó un imperio en su nombre, derrocando el modelo económico de la alta costura con el prêt-à-porter. “El propósito de mi vida es la moda” decía el autor del “vestido burbuja” y del traje con cuello Mao. Cardin ha logrado establecerse en el competitivo mundo de la moda, adorado – u odiado – por sus pares.

“Pierre Cardin era un representante de la alta costura, algo muy francés, que solo existe en este país” dice a RFI el director general de la firma de alta costura Julien Fournie, Jean Paul Cauvin. “La alta costura es lo que creó la moda y París fue y es todavía hoy la capital mundial de la moda. Como todos los grandes costureros, [Cardin] ha revolucionado el sector y hasta su muerte ha hecho cosas increíbles para la moda. Para muchos él ha inventado el prêt-à-porter”.

Paris (France)

Al llegar a Saint-Etienne en 1924, a la edad de dos años, el joven italiano se propuso conquistar la capital de la moda en 1945. Un año después, ya trabajaba como sastre en la casa de modas de Christian Dior. En París, también conoció al cineasta Jean Cocteau, con quien expresó su sentido artístico en la creación de las máscaras y la ropa para la famosa película La Bella y la Bestia.

Lleno de ideas, el joven genio de 28 años, decidió dejar la casa Dior para crear la suya. Cardin comenzó diseñando máscaras y trajes de teatro, hasta alcanzar el éxito del “vestido burbuja” en 1954. A partir de ese momento su carrera se aceleró y Cardin se impone con un estilo moderno y futurista diseñando vestidos termoformados, redondos, cuadrados, jerseys con dibujos rectangulares, colores contrastantes.

La inspiración le llega por la noche, dice: “Veo formas, materiales, colores, objetos. Una pata de mesa, una raíz, un árbol, una hoja, todo me da ideas. ¡Puedo ver una alcachofa y luego hacer un vestido de alcachofa!”

En 1959, Cardin decidió presentar su colección en la cadena Printemps, y fue criticado por querer combinar la alta coistura y el prêt-à-porter. “Una necesidad”, explicó Cardin que buscaba expandir su producción. “Los actores de la industria me criticaron porque no podían ver el mañana. Estaban limitados a su propia visión. Yo vi mucho más allá, diez años más adelante”, explicó el diseñador a RFI en 2017. “Eso es lo que me hizo ganar dinero”, dijo señalando que es una de las pocas personas que tiene una casa de moda a su nombre y que no pertenece a ningún grupo.

El imperio Cardin comenzó con la apertura de una boutique en la exclusiva calle parisina Faubourg Saint-Honoré. Pronto se abrieron varias más en todo el mundo, expandiendo la inversión en perfumería, en líneas de ropa para mujeres, hombres y niños. El multimillonario también diversificó su empresa con cientos de licencias presentadas en más de 120 países sobre objetos como relojes, navajas y lámparas, para capitalizar su marca a cambio de regalías. Un sistema que dificulta la estimación del valor de su imperio, del que es propietario al 100%. Sin un heredero, intentó venderla por mil millones de euros en 2011, mientras que los bancos la estimaron en 200 millones.

Pierre Cardin no quería limitarse a las fronteras de Francia. A casi 90 años de edad, se jactaba de haber viajado “54 veces a China”, país en el que el visionario hombre de negocios no dudó explorar ya en 1978, todavía bajo un esquema de mercado comunista.

En 2007, organizó un enorme desfile de moda en medio del desierto del Gobi, entre el norte de China y el sur de Mongolia. Y tampoco dudó en hacer desfilar a sus modelos en la Plaza Roja de Moscú en 1991, ante más de 200.000 personas.

Aunque fue el primer modisto retratado para la portada de la revista Time, Pierre Cardin nunca reveló detalles sobre su vida personal. Tuvo una relación de cuatro años con la actriz Jeanne Moreau, pero no tuvieron hijos.

“El arte es una pasión, un acompañamiento de por vida” dice Cardin. El excéntrico creador siempre estuvo cerca del mundo del arte, diseñando indumentario para las estrellas, como los trajes de los Beatles hasta los de la famosa bailarina internacional Maya Plisétskaya.

En 2001 compró el castillo que pertenecía al Marqués de Sade, donde se celebra cada año en julio el Festival de arte lírico. Amante de la música, Cardin incluso produjo sus propios musicales como “Dorian Gray”.

El empresario no pierde la cabeza y navega sobre el peso de su marca para crear un museo “Pasado-presente-futuro” sobre sus colecciones. La última se presentó en julio de 2016 en la antigua estación de tren de Bonnieux, donde el diseñador de 94 años quería crear un centro cultural de la moda. “No me detengo. Como un pintor o un escritor, necesito expresarme”, dijo.

F: RFI