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TABAQUISMO PODRÍA TRAER COMPLICACIONES EN PACIENTES CON COVID-19: IMSS

  • El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda a la población dejar el hábito de fumar o disminuir considerablemente el consumo de cigarros, ya que se ha observado que ser fumador y contagiarse de COVID-19 podría agravar considerablemente los síntomas de la enfermedad.
     
    Así lo advirtió la coordinadora de Prevención y Atención a la Salud del IMSS en Yucatán, Flor Rodríguez Melo, quien además señaló que inhalar el humo de forma pasiva aumenta el riesgo de infecciones respiratorias agudas.
     
    Refirió que el tabaquismo disminuye la capacidad pulmonar, por lo que ser fumador le hace más susceptible de infectarse, y de desarrollar COVID-19, podría tener mayores problemas para enfrentarlo; al fumar, el revestimiento de los pulmones es más vulnerable a las infecciones respiratorias. 
     
    Además, personas con enfermedades pulmonares que pudieron ser a consecuencia del tabaquismo, están más expuestas a que éstas se compliquen si contraen la enfermedad.
     
    Rodríguez Melo comentó que los riesgos no son sólo de sufrir daño pulmonar, sino también de transmisión del virus de la mano a la boca durante el acto de fumar. 
     
    Para muchas personas dejar de fumar no es fácil, reconoció, y podría ser incluso más difícil por las condiciones actuales de la emergencia sanitaria, que obligan al aislamiento social; sin embargo, aun en casa, las personas pueden mantearse distraídos con otras actividades para no sentir necesidad de fumar, o al menos, disminuir la cantidad de cigarros que consumen.  
    “Ver la televisión, escuchar música, platicar por teléfono o videollamada, meditar, ordenar alguna habitación, aprender alguna manualidad o alguna receta por internet, hacer ejercicio moderado, son algunas opciones para mantenerse ocupados. Incluso tomar agua simple o masticar un chicle, ayuda a distraer la necesidad fumar”, expresó. 
     
    Los beneficios de dejar el cigarro son muchos, afirmó. Por ejemplo, la frecuencia cardíaca y la presión arterial regresan a niveles recomendables; mejora la oxigenación pulmonar, se  normalizan los sentidos del gusto y el olfato, la función respiratoria se regula y aumenta poca a poco la capacidad física.