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El humo fuerza el cierre de los colegios en San Francisco

Nieva en Nueva York mientras California arde bajo las llamas por la sequía. En la «nueva anormalidad» del cambio climático, que según el gobernador de California, Jerry Brown, será “cada vez más frecuente”, la nube de humo que cubre el norte del estado forzó este viernes el cierre de todos los colegios de San Francisco y varias ciudades alrededor de la Bahía. El ayuntamiento suspendió el uso de los famosos tranvías y ofreció gratuitamente los transportes cerrados.

Desde el jueves, el aire del norte del estado era “el peor del mundo”, por delante de India o China, según declaró la empresa Purple Air, que utiliza tecnología punta para medir las partículas en tiempo real. Al menos seis universidades habían cancelado las clases, algunas hasta después del puente de Acción de Gracias, que se comenzará el jueves. La desolación embargaba la ciudad de San Francisco, que había cambiado su alegre verano indio por calles desiertas y una apocalíptica nube de humo en el que flotaban las cenizas.

“Es muy ‘freaky’ ver a todo el mundo en tu ciudad con mascarillas intentando escapar del humo”, confesó Mason West a Associated Press.

 

“Se pueden ver las partículas flotando en el aire, obviamente no puede ser bueno respirar esto”, dijo el adolescente de 18 años.

Todos los actos en el exterior habían sido cancelados. Las autoridades pidieron a los ciudadanos que limitasen las actividades al aire libre y trataran de permanecer en casa el mayor tiempo posible. La advertencia era especialmente importante para ancianos, niños, embarazadas y cuantos sufrieran de asma o problemas respiratorios. Mareos, fatiga, tos, ojos llorosos y nariz húmeda se habían convertido en la cotidianidad. Los padres, angustiados, buscaban por internet lugares donde respirar aire limpio para llevar a su familia a pasar los próximos días, mientras las tiendas acosaban a los proveedores del país en busca de purificadores de aire, agotados en la región. Para los que «absolutamente» no pudieran evitar las salidas, el ayuntamiento de San Francisco ha instalado estratégicamente una treintena de “estaciones de aire filtrado”, con la advertencia de que “el uso de mascarillas N95 no son substituto de permanecer en el interior”. Las más ligeras de uso quirúrgico simplemente no sirven para nada.

El peor incendio de la historia, el de Camp Fire, había comenzado el jueves de la semana pasada, tras 200 días sin precipitaciones, pero otros menores han continuado la tendencia hasta desatar la emergencia ambiental este jueves. La cuenta mortal ascendía este viernes a 63 personas. La de desaparecidos se ha disparado a 631, lo que hacía predecir un mayor balance de muertos, particularmente en la ciudad de Paradise, engullida por las llamas. Se calcula que sólo bajo el fuego de Camp Fire, el más devastador de los nueve, contenido al 40%, han ardido más de 11.862 estructuras, de las que más de la mitad eran casas residenciales. El de Woolsey, que abrasó las colinas de Santa Mónica, está contenido al 60%, aunque sus acaudalados habitantes siguen en albergues recibiendo agua y víveres que les llevan los surfistas por la playa, mientras los bomberos utilizan el agua de sus piscinas.

Entre estos dos incendios, los mayores de los nueve que aún arden, han quedado reducidas a cenizas cien mil hectáreas. El presidente Trump, que sólo ha visitado el estado, de mayoría demócrata, en una ocasión desde que llegó a la Casa Blanca, visitará este sábado a las víctimas.